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La guerra contra el scroll infinito de las redes sociales

La Comisión Europea sostiene que funciones como el scroll infinito, el autoplay y los algoritmos de recomendación convierten a las redes sociales en sistemas potencialmente adictivos. El caso contra M

6 min de lectura
La guerra contra el scroll infinito de las redes sociales

La guerra contra el scroll infinito de las redes sociales

El scroll infinito es una técnica de diseño que elimina los puntos naturales de interrupción durante el consumo de contenido y favorece un uso prolongado de las redes sociales. Junto con el autoplay, las notificaciones y los algoritmos de recomendación, constituye uno de los principales mecanismos de la economía de la atención. Por ello, la Comisión Europea considera que estas funciones pueden generar riesgos para la salud mental y ha iniciado una ofensiva regulatoria contra Meta bajo la Digital Services Act.

Foto: dullhunk // Lost in the Infinite Scroll // CC BY-SA 2.0

Por Eduardo Portas Ruiz 

Profesor investigador del Centro de Investigación para la Comunicación Aplicada (CICA) y el Human & Nonhuman Communication Lab

Facultad de Comunicación de la Universidad Anáhuac México 

En X: @EduPortas

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La Comisión Europea va tras las características que fundamentaron el éxito de las redes sociales: scroll infinito, videos que al pasar sobre de ellos ejecutan auto-play, y algoritmos ultra “pegajosos”.

Esos tres jinetes del Apocalipsis han dado como resultado que millones de personas en todo el mundo pasen cantidades desproporcionadas de tiempo tras su dispositivo electrónico, particularmente su teléfono celular.

En esencia, estos son los tres pilares de la arquitectura de las redes sociales más exitosas que todos usamos. Su diseño es persuasivo y está fundamentado en muchos años de estudios psicológicos, los cuales ahora producen “patrones oscuros” de comportamiento en las personas.

Si bien hay otras características que comparten prácticamente todas las redes, como las notificaciones y los iconos que se despliegan en rojo para llamar la atención sobre todo lo demás, las tres características que mencioné en el primer párrafo se han vuelto la principal preocupación de los especialistas.

Hasta el momento, nadie ha encontrado una manera de hacerle frente al auto-play, por ejemplo. Salvo algunas plataformas como YouTube, en donde se puede cambiar esta opción fácilmente, es casi imposible modificar esta acción en otras como X (antes Twitter), Instagram o TikTok. Peor aún cuando éstas modifican la app para que, a diferencia de lo que hacía antes, ahora todos los videos que entran directamente en la visión del usuario inicien en auto-play.

El caso de X es el más claro de todos, para aumentar las interacciones entre plataforma y usuarios, sus ingenieros decidieron privilegiar la dosificación de videos de todo tipo en las líneas de tiempo. Esta enshitificación de la plataforma, como diría Cory Doctorow, ha transformado a X en el lugar más tóxico de la red. Si eso parece una exageración me retracto: es, por mucho, la red social más tóxica de todas.

Foto: www.thoughtcatalog.com // CC BY 2.0

Pero algo similar sucede con Instagram y TikTok, en donde el scroll infinito es una especia de crack digital al cual se enfrentan millones de personas todos los días sin defensa alguna. Y ya ni se diga de la “pegajosidad” de sus algoritmos. Estas dos redes han llevado ese aspecto a un nuevo límite.

Basta con buscar algo tan solo una vez para que los contenidos de ese tema aparezcan de manera permanente en la timeline de los usuarios.

Es por eso que el hallazgo preliminar de la Comisión Europea publicado hace unos días es tan importante.

La Comisión es el brazo ejecutivo de la Unión Europea y sus decisiones tienen efectos directos. Gracias a ellos Apple tuvo que estandarizar sus cargadores, por ejemplo, para que dejaran de cobrarle al consumidor por un nuevo pedazo de plástico que era incompatible con el modelo anterior de iPhone.

Ahora la Comisión lanzó un nuevo dardo contra Meta en un proceso que se remonta al 2024. Meta, obviamente, está haciendo todo lo posible para evitar cambiar sus prácticas, pues se desmontaría buena parte de su negocio.

Y no solo eso, de encontrarse culpable tendría que pagar unos 12 mil millones de dólares en multas para seguir operando en Europa (el 6% de sus ingresos totales a nivel mundial en 2025, los cuales sumaron 200 mil millones de dólares).

No es alejado pensar que el fallo de la Comisión obligaría a los otros gigantes de las redes sociales a cambiar sus propias prácticas.

¿Cuál es el problema? La Comisión determinó que Meta infringió la Ley de Servicios Digitales (DSA) debido al diseño intrínsecamente adictivo de sus principales plataformas, Instagram y Facebook.

El núcleo de la investigación tecnológica y regulatoria se centra en componentes clave de la interfaz de usuario (UI) y la arquitectura de software de Meta.

Específicamente, como dije arriba, las autoridades europeas señalan funciones como el infinite scroll (scroll infinito), la reproducción automática (autoplay), las notificaciones push y, de manera crucial, sus sistemas de recomendación altamente personalizados.

Foto: Esther Vargas // CC BY-NC-SA 2.0

El fallo en la mitigación de riesgos algorítmicos

Meta no realizó una evaluación de riesgos adecuada respecto al impacto que estos patrones de diseño provocan en el bienestar físico y mental de los usuarios, afectando con especial gravedad a menores de edad y adultos vulnerables, alega la Comisión.

El informe técnico subraya que características como las recomendaciones personalizadas y el flujo continuo de contenido inducen a un estado cognitivo de "piloto automático", anulando la fricción de consumo y consolidando hábitos de uso compulsivo.

Asimismo, la investigación revela que la multinacional tecnológica ignoró datos internos y métricas sobre el tiempo de pantalla nocturno de los menores de edad. Tampoco calibró cómo la optimización algorítmica de formatos dinámicos como Reels y Stories exacerba la dependencia digital.

Por otro lado, Bruselas ha calificado de "ineficaces" las actuales herramientas de mitigación implementadas por la empresa de California. Los instrumentos de gestión de tiempo de pantalla (incluso los activados por defecto para cuentas de adolescentes) son fácilmente eludibles y no ofrecen un control real.

Respecto a los controles parentales, el regulador argumenta que su efectividad está injustamente sujeta a que los tutores posean una alta competencia técnica y dispongan de un tiempo considerable para gestionarlos, lo que invalida su propósito de salvaguarda sistémica.

Rediseño obligado o multas millonarias

El dictamen no se limita al diagnóstico; la Comisión exige cambios estructurales en el front-end y en el back-end de las plataformas.

Entre las modificaciones requeridas se encuentra la desactivación por defecto de funciones como el autoplay y el infinite scroll, la integración de pausas obligatorias de tiempo de pantalla efectivas y, fundamentalmente, la reconfiguración de sus sistemas de recomendación para que dejen de priorizar el engagement ciego como métrica principal.

Este procedimiento formal, iniciado originalmente en mayo de 2024, entra ahora en una fase crucial. Meta tiene el derecho a examinar el expediente y presentar sus alegaciones por escrito.

De confirmarse de forma definitiva la postura de la Comisión tras consultar al Comité Europeo de Servicios Digitales, Meta se enfrentaría a una resolución de no conformidad. Esto podría traducirse en sanciones financieras históricas: multas proporcionales a la gravedad de la infracción que podrían alcanzar un límite máximo del 6% de su facturación anual global.

Los cambios en puerta

El fallo preliminar contra Meta tiene el potencial de generar un efecto dominó sistémico en toda la industria de las redes sociales y el desarrollo de plataformas digitales. Aunque la resolución se dirige específicamente a Instagram y Facebook, sienta un precedente regulatorio y técnico muy importante para todos los demás actores. Ahí está el feed "Para ti" (FYP) de TikTok o el molesto autoplay de los YouTube Shorts, por mencionar dos casos muy conocidos.

Para los equipos de desarrollo de producto, ingeniería de software y diseño de producto (Product Design), este fallo redefine las métricas de éxito.

Históricamente, el éxito de una actualización se mide en tiempo de permanencia (dwell time) y retención diaria. La presión de la DSA forzará a la industria a transicionar hacia un enfoque de Diseño Ético o Seguros por Diseño (Safety by Design), donde el producto deba demostrar que respeta el bienestar del usuario, implementando barreras de fricción saludables (como descansos obligatorios) en lugar de eliminarlas.

Aunque la DSA es una ley exclusivamente europea, las empresas tecnológicas suelen preferir unificar la arquitectura de sus aplicaciones a nivel global en lugar de mantener versiones de software drásticamente diferentes por región, lo que encarece el mantenimiento y desarrollo.

Un listado en orden cronológico inverso de todos los textos escritos por Eduardo Portas en Anáhuac Landscape se puede ver aquí: https://eduportas.wordpress.com/anahuac-landscape/

FAQ

¿Qué es el scroll infinito?

Es una técnica de diseño que carga contenido de forma continua para eliminar los puntos naturales donde un usuario dejaría de navegar.

¿Qué es el autoplay?

Es la reproducción automática de videos sin intervención del usuario.

¿Qué son los dark patterns?

Son estrategias de diseño de interfaces que orientan el comportamiento del usuario hacia acciones que benefician a la plataforma.

¿Qué investiga la Comisión Europea?

Si Meta incumplió la Digital Services Act al mantener funciones que podrían fomentar un uso compulsivo de Facebook e Instagram.

¿Qué podría ocurrir?

Meta tendría que rediseñar parte de sus plataformas y enfrentaría multas de hasta el 6 % de su facturación global si se confirma el incumplimiento. El cambio podría provocar un efecto dominó con otras redes sociales.

La Comisión Europea sostiene que funciones como el scroll infinito, el autoplay y los algoritmos de recomendación convierten a las redes sociales en sistemas potencialmente adictivos. El caso contra M

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